EL INVENTOR SEXAGENARIO QUE SE HA FORRADO PONIENDO OJOS A LOS COCHES AUTÓNOMOS

David Hall, el sexagenario CEO (Director Ejecutivo) de Velodyne, pasó de vender subwoofers (altavoces de subgraves) a inventar, por diversión, un innovador lidar  (Laser Imaging Detection and Ranging) que hoy usan numerosas empresas en sus coches sin conductor.

Hall, que se consideraba así mismo un introvertido, “un nerd adelantado a su tiempo”:

– Fabricó a los 4 años su primer amplificador.

– Tras estudiar Ingeniería mecánica inventó un tacómetro.

– Después desarrolló y vendió equipos de audio en su propia empresa, a la que nombró Velodyne.

– Además de la música le apasionaban y le divertían los robots.

– En 2001, junto a su hermano, concibió a Drillzilla, un fiero autómata dotado de cuchillas, que en programas de televisión como “Robot Wars” y “Battlebots”, demostró su  capacidad para destrozar a otras máquinas.

– En 2004, inventaron un vehículo robot, al que llamaron Dad, con el que se presentaron al “DARPA Gran Challenge”, una competición organizada por el Departamento de Defensa de los EE.UU. que supuso el preludio del boom de los coches sin conductor.

 

– Intrigados por la tecnología lidar, que ya utilizaban algunos de sus oponentes, al año siguiente se presentaron con un lidar giratorio encima de Dad, con un campo de visión de 360º en tiempo real y 64 haces de luz, capaz de detectar obstáculos a 120 metros de distancia.

– Sus oponentes se interesaron tanto por aquel lidar 3D que, los hermanos, pasaron de competir con ellos a vendérselo; se convirtió en el primer lidar comercial omnidireccional, a pesar de su alto coste, y los subwoofers pasaron a un segundo plano dentro de la empresa Velodyne.

En 2011, cuando los coches autónomos aún nos parecían futuristas, una flota de Toyota Prius ya circulaba sin humanos al volante. Cámaras, radares o GPS les ayudaban a surcar las carreteras. Sobre el techo llevaban un extraño dispositivo giratorio que se consideraba el corazón del sistema. Aquel aparato era un lidar de la compañía Velodyne.

La importante inversión que tanto Baidu como Ford hicieron en Velodyne, en 2016, han abaratado actualmente mucho los costes. Si el lidar primitivo costaba 60.000 euros, el actual VLP-16 Puck por ejemplo, aunque sigue siendo caro todavía para mucha gente, tiene un coste de 3.200 euros.

 

La nueva competición para que los coches vean

Algunas marcas que desarrollan coches autónomos están optando por diferentes soluciones a las de Velodyne y surgen nuevas empresas en el sector:

Waymo desarrolla ahora sus propios censores, con los que aseguran haber reducido notablemente los costes.

Uber ha anunciado también que iban a desarrollar los suyos para los camiones autónomos Otto.

Toyota acaba de presentar un coche con el lidar de Luminar, una nueva empresa que busca extender el alcance de sus lídares más allá de los 200 metros.

– En el extremo opuesto se encuentra Tesla, que ha descartado esta tecnología; sus vehículos semiautónomos disponen de cámaras, radar y ultrasonidos.

– Nuevos proyectos de coches autónomos buscan utilizar lídares que eviten la ruptura de la estética del coche, que es uno de los problemas de los modelos Velodyne. Los lídares, en vez de situarse en lo alto del coche, se colocan alrededor.

La carrera por el liderazgo empresarial en el sector, que empezó como un juego, está lanzada. Mientras tanto, Velodyne Lidar sigue siendo rentable; el año pasado cumplió su objetivo de ingresos de 140 millones de euros y, según Forbes, su valoración de mercado fue de 1.600 millones de euros.

Después de 35 años, David Hall sigue siendo su CEO.

En Future Kids nuestros alumnos trabajan sobre diferentes tipos de conducción autónoma.

Autor: Dlins

Fuente: El Confidencial

 

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